Rafael Sánchez Guevara, viola da gamba

(Ciudad de México, 1987)

Violonchelista, gambista y académico dedicado a la interpretación histórica de repertorios musicales antiguos, formado en la Facultad de Música de la UNAM y la Universidad de Montreal, Canadá. Integrante de diversos ensambles de música de cámara: La Fontegara, Camerata Melancolía, Bona Fe, Novum Antiqua. Es profesor de la Facultad de Música y de la Academia de Música Antigua, ambas de la UNAM.

Testimonio ronda 1

La realización de versiones ornamentadas variadas, muchas veces improvisadas sobre distintos materiales musicales, es parte esencial de mi quehacer como gambista e intérprete de música barroca en general. La pieza original —un aria de Frescobaldi— está basada en las pasacalles, pero no es tan predecible y regular como muchas otras, ésta exige mucha atención y memoria con las secuencias armónicas. En la primera vuelta traté de incorporar los recursos de variación típicos del siglo XVII, conocidos como glosas, inspirado en algunos de los gestos musicales propuestos en la estafeta que recibí de la flauta de pico de Mónica López Lau. En las últimas dos vueltas incorporé cada vez más elementos contemporáneos de articulación, melodía y ritmo. En cuanto al registro de la improvisación, debido a la pandemia mundial, muchos músicos hemos tenido que aprender sobre la marcha algunas habilidades apenas sospechadas para quienes tocamos instrumentos acústicos. En mi caso, el ruido propio de mi barrio, aún en cuarentena, me obliga a realizar las grabaciones a altas horas de la noche, lo cual también me resulta de gran inspiración

Testimonio ronda 2

Para esta segunda improvisación, también me inspiré en una práctica antigua, muy importante en el repertorio de mi instrumento: el uso de algún material musical ya existente como podía ser un madrigal o una canción, e improvisar pasando de una voz a otra con gran libertad. Ejemplos más tardíos de este género, llamado viola bastarda, llegaron a incluir decenas de notas para cada uno de los acordes, lo que volvía mucho más lenta la pieza original al grado de transformarla de manera casi irreconocible. Escuchar el bajo de Liminar me recordó esa práctica pues si bien la pieza de Frescobaldi estaba ahí, era más lenta y permitía realizar mucho en cada acorde. Al igual que en la primera improvisación, fui agregando más recursos libres y modernos conforme avanzaba la pieza.